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Noja
Lugar con Ayuntamiento situado en terreno llano, con libre ventilación y clima saludable. Tiene 148 casas; escuelas de primeras letras dotada con 1.300 reales a la que asisten 40 niños de ambos sexos; iglesia parroquial (San Pedro) dotada con cuatro curas para su servicio que provee el obispo; dos ermitas, San Juan Bautista y San Sebastián; dos capillas públicas con la advocación de San José y Santa Bárbara; y buenas aguas potables. En el barrio de la Elguera, distante ¼ de legua del resto de la población, había también dos ermitas dedicadas a Santa Catalina y San Nicolás, cuyas efigies se hallan en la iglesia parroquial.
Confina el término con los de Santoña, Castillo, Arnuero y Suano, bañando el mar océano su parte Este, el cual forma el golfo del mismo nombre de la villa. Esta costa empieza en el terreno del Noreste del monte Brusco, que la separa de Berria, y concluye a ¾ de legua corriéndose al Norte hacia el cabo de Quejo. Es notable por confundirse la iglesia de la villa, distante 400 pasos de la playa, con el castillo de la Mota de San Sebastián cuando se mira desde el mar, y porque los barcos que se aproximan, ya por no poderlo evitar, perecen sin remedio en los grandes y continuados arrecifes que la guarnecen.
El terreno es de buena y mediana calidad. Los caminos dirigen a los pueblos limítrofes. Produce granos, legumbres, vino, patatas, frutas y pastos; cría ganado vacuno, yeguar, mular, lanar, cabrío, y de cerda, y caza de varios animales. Tiene dos molinos harineros en el barrio de Elgueras movidos por las aguas del mar.
Es patria de D.Vicente de Velasco, capitán de navío y gobernador del castillo de Morro de la Habana, que defendió gloriosamente contra los ingleses, aún estando mortalmente herido, en 30 de junio de 1762, cuyo heroísmo premió el rey Carlos III, mandando erigirle una estatua en Meruelo, delante de la casa de la Audiencia de Siete Villas, que le representa con la mano izquierda en la herida y blandiendo con la derecha la espada, que es del modo que murió.
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